¿Qué tal amigos? Mi nombre es Fred

cierta es la historia que os contaré.

¿He dicho ya que me llamo Fred?

Es que ya ves, estoy un poco… Nervioso.

Decía que es cierto como la vida,

lo que pasó en casa de mi tía.

Se llama muriel mi tía querida.

Y sigo, mira, un poco… Nervioso.

Voila la granja,

donde mi tía con su marido vive tranquila.

Sentí que el pecho fuerte me latía.

Pues me sentía algo más que… Nervioso.

Para calmarme pensé en la puerta

“Ellos inquietos también se encuentran,

seguro que exclamarían ¡Hurra Fred entra!

¿Qué te cuentas? ¿Estás… Nervioso?”

Si bien recuerdo, fue ese el momento,

donde mis ojos cansados

vieron un P E R R O, perro.

Y claro, eso me puso… Nervioso.

El perro tiembla, ¿No tiene agallas?

Su pelo es bello donde los haya.

Mi boca ríe, mis ojos hablan.

Dicen “Agallas ¿estás… nervioso?”

¡Agallas! Tu pelo.

Recuerdo el momento en que descubrí,

lo que el pelo me hacía sentir.

Del día aquel habrá que tomar nota,

el día en que conocí a mi mascota.

¡OoooH! La emoción mi pensamiento embota.

No sé si me nota, pero estoy… Nervioso.

Mi peludo amigo tenía el pelo igual,

un mechón menos o un mechón más.

Tal circunstancia no era casual

y me hacía estar un tanto… Nervioso.

Recuerdo esos ojos,

esa mirada, y como su pelo me hipnotizadaba.

Le di mi vida, le di mi casa y, aun así,

él estaba algo…Nervioso.

Humedo el pelo, ansía y anelo.

A mi alma acude un feliz recuerdo.

Linda la niña, rubio el cabello y me sentí…. Nervioso.

Recuerdo el nombre de aquel amor,

Barbara ella y barbero yo.

Melena de ángel, dulce candor.

Mientras tanto yo seguía… Nervioso.

Tenía la niña rostro tan bello

que yo quería del todo verlo.

Aceptarás que tuve que hacerlo.

Estaba claro, sobrara el pelo.

Y jamás volví a estar nervioso…

Hasta ahora.

Como te cuento,

tu pelo espeso no me trae ningún recuerdo,

pero si busco en mi pensamiento,

la imagen surge cual algo eterno.

Sol de justicia radiante día,

cuanta belleza en mi barbería.

Pelo postizo no parecía. 

Tanta alegría me hizo ponerme… Ya sabes.

Lo estaba viendo y lo creí un sueño.

Pelo en la frente.

Pelo en el cuello.

Cejas y axilas dejé sin vello.

Quizás fue por eso que me sentí… Nervioso.

Y así termina la historia.

Al fin llegaron dos caballeros,

que me libraron de aquel encierro

y amablemente a mi morada me condujeron.

Querida tía, tu granja dejo.

Adiós a Eustaquio, sabio granjero.

Adiós Agallas, gracioso perro.

¿Por qué será que me siento algo… Nervioso?

Con cariño,

Fred

Hello new friend, my name is Fred

the words you hear are in my head.

I say, I said my name is Fred,

and I’ve been… very naughty.

The story I’m about to tell,

I tell you, I will tell you well,

Is of my dear aunt Muriel,

and just how I’ve been… naughty.

Voila the farm. My aunt lives here,

with precious pup, and husband dear.

My heart beats fast as I drew near,

I feel so nice… and naughty.

I thought just how excited they,

must be that I would come today,

they’d shout “come Fred! huzzah! hooray!

Dear boy you look so… naughty.”

That’s when my tired eyes beheld,

a doggy dog, like dog, he smelled,

D-O-G, is what he spelled,

and that’s how I spell… naughty.

Alone was I, with tender Courage,

and all his fur, his furry furrage,

which, I say, did encourage,

me, to be… quite naughty.

Courage… your hair…

it reminds me of the first time I knew just how,

I felt, about hair.

It was a day, I’d not forget,

the day that I first met my pet,

oh what a lovely gift to get,

I’d never felt so… naughty.

My fuzzy friend, is what he was,

this darling little ball of fuzz,

And oh, such fuzz, such fuzz, it does,

demand, that I… be naughty.

He looked at me, his fetching eyes,

and fetching fur did hypnotize,

and filled with joy, and filled with sighs,

and that’s when I got… naughty.

Now, now… you shouldn’t play in the toilet

This dripping hair, this droopy curl,

unfold sweet memories of a girl,

whose tresses, oh, they’d twist and twirl,

and tempt me to be… naughty.

Barbara, my love was named,

and her fair hair, a mane untamed,

until one evening, I’m ashamed,

I got a little… naughty.

The look upon my young love’s face,

was sweet as lace,

but in this case,

I realized she… needed space.

I never more was naughty…

well… maybe not never.

Dear cur, your fur and fleece remind,

of nothing found in human kind,

but for one fellow who did find,

me, to be… in a certain mood.

Into my shop, he walked one day,

with bush above, and beard bouquet,

that’s no toupee I pray, no way,

I could help but be… you know.

I’d never seen such hair before,

his bangs they sang, his neck it beckoned,

eyebrows, armpits, all were reckoned,

soon I figured what the heck and,

guess how I was… naughty.

Sweet pooch, afraid I’ll shave your tail?

Why now, that would be weird!

So ends our little story.

But then my landlords did resume,

to free me from that porcelain tomb,

and ferry to a private room,

your hero, ever doughty.

Good-bye dear aunt, I’ll miss your farm,

and Eustace’s ebullient charm,

and farewell Courage, what’s the harm,

if I was slightly… naughty.

With love,

Fred