-Ph´ngluimglw´nafh Cthulhu R´lyehwgah´naglfhtagn. Ph´ngluimglw´nafh Cthulhu R´lyehwgah´naglfhtagn…

Ha llegado el día de la invocación. El día señalado en el calendario por el culto para invocar a unos de los seres más poderosos del universo. Lo peor de todo esto, no es que vaya a destruir el mundo y a devorar una multitud de almas humanas, si no que voy a estar muerto para cuando eso suceda. Todos los que estamos aquí vamos a ser sacrificados.

Nos encontramos en un espacioso monte con vistas a la ciudad. Somos unos treinta con capuchas rojas. Estamos en círculo alrededor del sacerdote supremo que viste una túnica amarilla.

 – Hermano Alfonso, ha llegado la hora– Asiento, me quito la capucha y bebo del cáliz dorado que el sacerdote supremo me ofrece de entre sus huesudos dedos. – Túmbate sobre una de las piedras de invocación.

Hago caso de lo que ese viejo loco me dice y me recuesto sobre una de los monolitos perfectamente tallados con los símbolos del dios antiguo. Está frío de cojones y encima es invierno, no podían haber elegido otra fecha. Tengo los pezones para rayar diamantes.

El sacerdote sube al altar y comienza a soltar el típico lavado de cerebro para alentar a los pobres sacrificados.

-Es una lástima que la mayor parte de la humanidad tenga una visión mental tan limitada a la hora de sopesar con calma y con inteligencia aquellos fenómenos aislados, vistos y sentidos solo por unas pocas personas psíquicamente sensibles, que acontecen más allá de la experiencia común. No hay mucha gente que sepa cuántas maravillas se les abren en las historias de la juventud, ya que cuando somos niños oímos y soñamos, albergamos ideas a medio cuajar, y cuando al hacernos hombres intentamos recordar, nos vemos estorbados y convertidos en seres prosaicos por el veneno de la vida. Pero algunos de nosotros nos despertamos en mitad de la noche entre extraños fantasmas de colinas y jardines encantados, de fuentes cantarinas al sol, de acantilados dorados a la vera de mares brumosos, de llanuras abiertas en torno a somnolientas ciudades de bronce y piedra, de la severa compañía de héroes cabalgando blancos caballos engualdrapados junto a espesas selvas; y entonces sabremos que hemos vuelto los ojos a las puertas de marfil del mundo de prodigios que fuera nuestro antes de convertirnos en sabios e infelices.

<<No está muerto lo que puede yacer eternamente; y con el paso de los extraños eones, incluso la Muerte puede morir. >>

“Menuda chapa, además lo ha sacado de un relato de Lovecraft y no tiene sentido. Que movida, me van a sacrificar y solo porque mi mujer me engañó con ese idiota que limpia las piscinas. ¿Ves, Elisa? ¿Ves lo que me obligas a hacer? Ya llorarás cuando salga en el periódico. “Murciano se sacrifica en extraño ritual” y mi cara, ¡Pum! Espero que te sientas culpable, zorra.”

 – Ahora, hermanos. Siguiendo las escrituras de los antiguos grimorios. Procedemos a comenzar con el ritual de invocación. Damos las gracias a los voluntarios que entregarán su vida al servicio de un bien mayor.

“Voluntarios mis cojones, sacrifícate tú, puto sacerdote. Yo solo estoy aquí porque faltaba uno. Menuda liada me han hecho. Si es que ya me da igual todo.”

–  Cuando las nubes descubran la Luna, proceded a la ofrenda.

“Joder, pues menuda putada si la noche se queda encapotada. Al mal tiempo, buena cara JAJAJAJA “

·“Alfonso, deja de reírte , que nos van a sacrificar. Además el sacerdote te está mirando con cara rara.”

“Tienes razón, conciencia, pero ha sido gracioso y lo sabes.”

·“Sí jajajaja. Mira, la Luna está a punto de salir. ¿Qué nos has hecho?”

“También es culpa tuya que estemos en esta situación, no sé cómo me dejas hacer estas cosas. Beberse diez chupitos seguidos de tequila, mal. Apuntarse a una secta de raritos adoradores de Cthulhu, bien.”

·“Igualmente te bebiste los chupitos y acabaste vomitando en la boca de esa chica.”

“¡Y tampoco me lo impediste! Menuda mierda de conciencia. Ahora moriré frustrado y solo. Mi vida ha sido una basura total. Un trabajo que no quería, una mujer que me engaña, un físico que da asco ver… Lo mejor que me ha pasado ha sido esta secta de lunáticos. A ver si funciona el ritual y lo manda todo a tomar viento.”

·“Le tenías que haber hecho caso a tu padre y haberte metido a albañil.”

“¿Ahora me vienes con esas? Si no estoy poniendo ladrillos a las ocho de la mañana, es porque me dijiste que me fuera con la fulana esa de Tinder. Que era un partidazo decías. Me puso los cuernos, me quitó el coche, el perro…”

·“La casa por lo menos te la quedaste.”

“¡Porque era de mi abuela! Si se llega a enterar la pobre de lo que estoy a punto de hacer, me habría dado dos hostias; una por gilipollas y otra por si se me ocurre volver a hacerlo. “

·“La abuela era genial, nos poníamos ciegos a comer en su casa y encima nos daba pasta.”

“Sí… Bueno, ya da igual. Que me sacrifiquen. Estoy preparado. Ha sido un placer conocerte. “

·“Igualmente, tío. Espero que te reencarnes en algo bonito y práctico. Un bananero molaría bastante.”

“Espera… ¿Existe la reencarnación?…”

La Luna aparece en el oscuro y contaminado cielo de Murcia.

 – ¡Qué comience la invocación! – Justo cuando el sacerdote dice esas palabras, surgen de las sombras un montón de guardias civiles y arrestan a todos los sectarios, entre los que me incluyo. Nos suben a varios furgones y nos llevan a comisaria.

Por lo menos no me he muerto, pero a ver cómo le explico yo esto a mi madre.