“Las costumbres se hacen leyes”… Un refrán, una frase común que ha pasado de boca en boca hasta nuestros días. Dicen que estas frases cortas sin sentido aparente, encierran una sabiduría inverosímil. Y aunque de primeras no logremos entenderlas, cuando nos ocurre una situación que encaja con el dicho, comprendemos y liberamos su auténtica magia.

Pero hoy no hablaremos de refranes en general, si no de uno en concreto “Las costumbres se hacen leyes”. Unas palabra que no he conseguido descifrar hasta hace muy poco tiempo.

Cuando adoptamos cierta actitud por mucho tiempo, esta actitud, se vuelve intrínseca de manera inconsciente. Así empezamos a convertir esta actitud en una ley invisible, que siempre cumplimos de manera sistemática. Por ejemplo, cuando adoptamos la costumbre de desayunar todos los días, antes de ir a clase o al trabajo, un café y una tostada, estamos inconscientemente creando la obligación de tomar una café y una tostada todas las mañanas, antes de entrar en clase o a trabajar. Y el día que no lo hacemos nos resulta extraño. Nos sentimos que nos falta algo importante por hacer, o incluso llegamos a cabrearnos por no haber ejecutado nuestro ritual matutino.

Este ejemplo parece un poco absurdo por lo banal de lo expuesto, pero si aplicamos la teoría en otros campos nos damos cuenta de la importancia que cobra.

Cuando una persona se acostumbra a que ocurra algo, a una acción concreta proveniente de alguien, lo convierte en algo que debe suceder. Si tu madre te hace siempre la cama al salir de casa, algo que debería ser un favor concreto y desinteresado pasa a ser una ley invisible e irrefutable que debe ocurrir cada vez que sales de tu como hogar a la calle. Si has experimentado este fenómeno, el día que no ocurre te preguntas “¿Por qué no ha pasado esto? Debería haber sucedido.”

Esta frase me ha ayudado a cambiar la relación con mis amigos y familiares. Me ha ayudado a entender que ciertas actitudes iterativas se acababan convirtiendo en parte de mi vida sin que me diese cuenta. Un lastre espontáneo que surgía al no poner freno a los gestos de los que me rodean. Leyes invisibles que acababan condicionándome la vida.

Lo peor de esto, es que cuando quieres ponerle freno, se crean situaciones extrañas. ¿Cómo vas a cambiar una ley? Es la lucha a la que se enfrena mucha gente a lo largo de su vida. Por no saber decir “No, ya basta” .  

Por otra parte, es conveniente preguntarse si alguien tiene alguna ley impuesta por nosotros. Es tan fácil crear estos hábitos que muchas veces lo hacemos sin darnos siquiera cuenta. Esos jefes que exigen algo en el trabajo tan solo porque lo hiciste bien una vez o que permanezcas más tiempo en tu puesto porque la semana pasada lo hiciste. Ese jefe tiene tan asumido que puedes cumplir esas tareas y que de hecho, las vas a cumplir por norma.

Esta frase me recuerda que debemos decirle a la vida y al resto de personas lo que queremos. Si nos callamos, las leyes invisibles gobernaran nuestra existencia de formas que no llegaremos a controlar jamás.

Estar atentos a los cruces de caminos y saber cuándo decir que “No” por mucho que moleste o por mucho que incomode. Vivir como realmente somos felices.

No conviertas las costumbres en leyes.

Arriésgate a decir “No“.

Arriésgate a vivir.

Find your way

Un poco de filosofía barata para la web que nunca viene mal. Pensamientos inconexos que cobran forma en un bloc blanco de palabras negras y mudas.

Gracias a @joseluspark por la imagen. Pasad por su insta que tiene fotitos muy crema.

Nos vemos en la siguiente publicación.

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